Denuncian hechos similares en locales chinos del Paseo de San Cristóbal
Chenhao, un joven chino de 16 años,
se recupera en casa de los golpes y heridas que le provocaron media
docena de individuos el sábado al propinarle una paliza tras hacerles
frente cuando los agresores intentaban robar cervezas en la tienda que regenta su familia en el Casco Histórico de Toledo.
Los hechos ocurrieron poco antes de la once de la noche
dentro del negocio, un bazar situado en el número 12 del Paseo de San
Cristóbal, apenas a 50 metros de distancia del Palacio de Fuensalida,
sede del Gobierno de Castilla-La Mancha.
Chen Xiaocong, madre del menor agredido, explicó este domingo a ABC que entre cinco y seis hombres «altos» entraron en el local para robar cerveza. Chenhao lo impidió y los individuos respondieron de manera muy violenta, dándole golpes y puñetazos, además de lanzarle botellas de cerveza, que al romperse le ocasionaron algunos cortes sangrantes en los brazos, según Chen. Ella avisó a la Policía Nacional pero, cuando los agentes llegaron, los agresores ya habían huido.
Tras la paliza, que presenció la madre a pocos metros,
Chenhao quedó tendido en el suelo. Dos clientes manifestaron a ABC que
llegaron poco después y ayudaron a que el muchacho, manchado de sangre
por los cortes, se pusiera en pie. El menor respiraba con dificultad por los golpes recibidos,
principalmente en un costado, por lo que ingresó en el Servicio de
Urgencias del Virgen de la Salud de Toledo a las 23:27. Le
diagnosticaron un trauma costal producto de la agresión. Después de
cuatro horas y media, Chen recibió el alta médica y se marchó a su
domicilio para recuperarse.
Su madre cuenta que es el segundo robo de similares características que sufren en lo que va de año. En la otra ocasión, también durante un fin de semana, su hijo Chenhao se encontraba igualmente dentro del negocio.
Chen denuncia que este tipo de hechos ha ocurrido en los
otros dos locales chinos que se encuentran en las inmediaciones de su
bazar, abierto hace un año y medio en el Paseo de San Cristóbal. Este
domingo por la tarde se podían ver, en la entrada de este negocio,
vestigios de la agresión a Chenhao: quedaban en el suelo, metidos en una
bolsa de plástico, cristales de las botellas de cerveza rotas durante
la paliza al menor.


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