A pesar del alto el fuego, los combates étnicos se han intensificado en las últimas semanas
El Gobierno de Estados Unidos calificó de «abominables» las recientes masacres cometidas en Sudán del Sur. A pesar del alto el fuego alcanzado el pasado mes de enero entre los actores armados del conflicto, en las últimas semanas, los combates se han intensificado en algunas partes del país africano.
Ya el pasado lunes, Naciones Unidas denunciaba que las
fuerzas opositoras sursudanesas (leales al depuesto vicepresidente Riek
Machar y de etnia nuer) acabaron con la vida de cientos de civiles en el asedio al enclave estratégico petrolífero de Bentiu días antes.
El enfrentamiento tiene su origen en las acusaciones del presidente Salva Kiir
(dinka) sobre su histórico rival político Machar (a quien despidió en
julio), de planear la toma del poder por la fuerza, lo que degeneró en un conflicto inter-étnico en ciertas regiones del país.
«Estamos horrorizados por los informes de Sudán del Sur»
En este sentido, Naciones Unidas ha acusado a ambas fuerzas de cometer atrocidades en el conflicto que estallara en el país africano a mediados del pasado mes de diciembre.
De igual modo, Human Rights Watch denunciaba recientemente que «crímenes atroces se han cometido contra la población civil por la única razón de su origen étnico».
Por ejemplo, la organización documenta cómo, en la noche del 15 de
diciembre, las fuerzas del orden de la capital, Juba, detuvieron a
cientos de hombres nuer y los condujeron a una dependencia policial del
barrio de Gudele. Al día siguiente, y según testigos presenciales,
hombres armados comenzaron a disparar de manera sistemática a través de
las ventanas del edificio, matando a entre 200 y 300 personas.
Hacia la dictadura más joven
Sin embargo, las fuerzas del poder, la corrupción y el dinero parecen ser más capitales que la etnia.
Ya el propio mes de julio, Machar había denunciado que el Gobierno local estaba llevando a cabo un preocupante camino «hacia la dictadura», después de que fuera despedido todo el gabinete ministerial, incluido él mismo.
Machar, quien anunciaba entonces su intención en participar
en las elecciones presidenciales de 2015, reconocía que las últimas
decisiones del mandatario Kiir dejaban patentes las divisiones dentro del partido gobernante,
el Movimiento Popular de Liberación de Sudán (SPLM): junto a la cúpula
ministerial, el presidente sursudanés también suspendió al secretario
general del partido, Pagan Amum, que representaba al país en las
negociaciones en curso con el vecino Sudán (del norte).
Solo unos días antes de la desbandada política, el
presidente Kiir ya había expulsado del Gobierno a dos de los principales
ministros del país -Deng Alor Kuol, titular de Interior y Kosti Manibe
Ngai, de Economía-, a quienes se acusa de la compra fraudulenta de
seguros por valor de 8 millones de dólares (precisamente ambas figuras
son, según el Gobierno de Juba, dos de los máximos instigadores del golpe de Estado).
Las conversaciones de paz están previstas se reanuden el próximo domingo.


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